El 19 de Junio de 1914, llegaro a mi pueblo, Zacatecas, un grupo de villistas, todos dirigidos por su general Francisco Villa; se instalaron en el cerro de la Bufa ya que de ahí se observaba el campo de batalla. Recuerdo perfecto ese día que el general Villa, salió en su caballo, enérgico y altivo, a cabalgar por as calles, con el fin de establecer posiciones para las piezas de artillería; me encontraba sentada en una silla mecedora frente al balcón tejiendo un lindo reboso rojo, entonces, a ver ese hombrefrente a mi, nuestras miradas chocaron, fue tanto el impacto, que no deje de hacerlo hasta que se perdió a mi vista.
Por la noche me fui a dormir llevando en mi mente ese rostro impresionante; pero ya en la madrugada me despertó un galopar de caballos, fue tanta mi impresión que me levante para asomarme por el balcón, pero una nube de polvo no me permitó ver nada, espere por un momento, cuando de repente un fuerte cañonazo se escuchó, así que volví a mi cama muy asustada, pues fue uno tras otro, peor aun, gente corriendo y gritando por todas partes, carretas arrastrando la artillería, caballos con jinetes armados, y los villistas avanzando por los cuatro puntos cardinales para lograr invadir a los federales buertistas. Esta batalla duró casi 10 horas, en casa todos teníamos miedo, no quisimos salir, ni mucho menos asomarnos en ningún momento. Después, algunos rebeldes anduvieron saqueando casas, edificios, iglesias y demás, afortunadamente a mi casa no llegaron.
Aun tenía en mi mente ese rostro inolvidable; tres días despues de que la batalla terminó, ya casi medio día salí al patió a regar unas plantas que estaban en maceta, volví a ver ese hombre, de nuevo cabalgando por la calle, detuvo su caballo frente a mi, me quedé pasmada por un momento al escuchar su saludo, de repente se baja del caballo, se acerca y me....
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